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SUPERTRAMP Even in the Quietest Moments

Publicado por siganmelosbuenos en Abril 28, 2008

 Con su quinto álbum, Even in the Quietest Moments (1977), el grupo británico Supertramp alcanzó el equilibrio perfecto entre sus intentos por hacerse un hueco entre las bandas de rock progresivo de los 70 y el pop-rock sinfónico claramente comercial que les llevaría a la fama en años posteriores. El dúo Hodgson-Davies muestra en este hermoso disco de sonido cristalino su mejor momento como compositores; en especial el primero, que nos regaló joyas como Give a Little Bit o la extraordinaria obra sinfónica Fool´s Overture.   

 Tras su relativamente exitoso aunque irregular Crisis, What Crisis? de 1975, grabado en Estados Unidos, los miembros de Supertramp decidieron mudarse definitivamente en el otoño de 1976 al nuevo continente para preparar su siguiente obra musical, abandonando a su hasta ese momento productor Ken Scott. El propio grupo asumió entonces las responsabilidades de esta labor para el sello A&M, con la ayuda en la grabación de prestigiosos ingenieros de sonido como Peter Henderson, Russell Pope y sobre todo Geoff Emerick, que había grabado con los Beatles todos sus discos, desde Revolver hasta Abbey Road. No en vano, el grupo de Liverpool era el favorito del cantante, instrumentista y compositor Roger Hodgson y una de sus grandes influencias artísticas. Entre noviembre de 1976 y enero de 1977, Supertramp registrará en los estudios Caribou Ranch de Colorado todo el repertorio del nuevo álbum, que será editado y mezclado con un sonido brillantísimo en los estudios Record Plant de la ciudad de Los Angeles. Los dos compositores del grupo, Rick Davies y Roger Hodgson colaboraron mejor que nunca en la creación musical, y aunque sus diferentes estilos e influencias siguen siendo reconocibles en cada canción, en esta ocasión se alcanzó un perfecto equilibrio entre el pop-rock melódico de Hodgson y el blues-jazz pianístico de Davies. Y todo ello enriquecido con unos arreglos orquestales espléndidos realizados por el propio grupo junto al director francés Michel Colombier y la inconfundible y fundamental ornamentación aportada por el saxofonista John Anthony Helliwell. La diferencia más evidente entre las obras de Davies y Hodgson será en cualquier caso las letras, pues si Davies habla de sentimientos y relaciones humanas reconocibles para todos, Hodgson se encontraba entonces entregado por completo al cristianismo originario que profesaron desde los 60 muchos hippies e impregna de mensajes religiosos cada uno de sus temas. El álbum saldría a la venta en abril de 1977 con el título de Even in the Quietest Moments y una curiosa portada diseñada por Mike Doud en la que aparece una fotografía de un piano cubierto de nieve en lo alto de una montaña de Colorado con la partitura del tema Fool´s Overture, aunque en realidad las notas corresponden a la música del himno americano The Star Spangled Banner. El nuevo álbum alcanzaría un notable puesto 16 en las listas estadounidenses de Billboard y llegó a ser disco de oro, mientras el sencillo Give a Little Bit proporcionaba al grupo su primer Top 20. Además de los cantantes, teclistas y compositores Davies y Hodgson, la formación de Supertramp se completaba como en años anteriores con el saxofonista John Anthony Helliwell, el bajista Dougie Thomson y el baterista Bob C.Benberg.  

La formación de Supertramp a finales de los años 70

Even in the Quietest Moments se abre con el famosísimo tema Give a Little Bit, marcado por los cristalinos acordes de guitarra acústica tocados por Roger Hodgson con un modelo de 12 cuerdas y el registro agudo de la voz de este genial músico, perfectamente respaldadas por la base rítmica, saxo y coros del resto del grupo. Un tema sencillo y agradable que, como todos los del disco, conserva treinta años después la misma frescura, a diferencia de otras obras de género similar que se publicaron en la época. Después llega el turno para el lucimiento de Rick Davies y su piano, que nos regala una preciosa Lover Boy, tema que va creciendo de intensidad muy bien arropado de nuevo por los arreglos instrumentales de sus compañeros y un sonido típicamente Supertramp.  La canción siguiente es la que da título al disco, Even in the Quietest Moments, una joya delicada e intimista en la que Hodgson vuelve a manifestar sus inquietudes religiosas acompañándose de la guitarra acústica y leves toques de sintetizador e instrumentos de viento. El tono de este tema y la interpretación de Hodgson recuerdan algo a los temas acústicos de sus compatriotas Led Zeppelin como The Battle of Evermore. Con igual sentimiento, pero más cercano a las situaciones mundanas, nos llega inmediatamente la preciosa canción de amor Downstream, cantada magistralmente al piano por Davies sin necesidad de contar con una voz prodigiosa. En Babaji, otro de los temas más conocidos del disco, Hodgson sigue a lo suyo, es decir, a ofrecer sencillos pero espléndidos temas con contenido religioso, aunque en esta ocasión fundamentado principalmente en su dominio de los teclados y sintetizadores. Babaji contrasta con el intimista piano de Davies, que vuelve a acertar en From Now On, otra balada bluesy coronada con un final a ritmo de gospel en el que destaca de nuevo el saxo de Helliwell. Este tema fue publicado sin demasiado éxito como segundo sencillo del álbum.

                                                        Roger Hodgson a los teclados

Y llegamos para terminar este memorable álbum con una de las obras maestras del pop-rock sinfónico: Fool´s Overture. Esta maravilla musical de casi once minutos compuesta por Roger Hodgson engancha y emociona desde su preciosa introducción, con las primeras notas del piano y arreglos orquestales, los samplers de campanas y un fragmento de discurso del primer ministro británico Winston Churchill y los sintetizadores que preceden a la sentida interpretación de Hodgson en la parte central. El tema parece llegar a su climax con la entrada de los instrumentos de viento, pero tras una breve pausa cubierta con nuevos samplers y efectos llega la épica conclusión al más puro estilo del rock progresivo de la época, marcada en este tema por los sintetizadores y arreglos orquestales que cierran ahora sí esta antológica obra musical de misteriosa letra dedicada a reflexionar sobre la barbarie humana que supuso la Segunda Guerra Mundial. Even in the Quietest Moments es en definitiva un álbum delicioso y magistral que se escucha de un tirón y deja un regusto agradable, una obra no tan pretenciosa como otras del género progresivo pero tampoco tan comercial y empalagosa como discos posteriores de Supertramp. Dos años después llegará el éxito absoluto para el grupo británico con las ventas millonarias de Breakfast in America, que les lanzó al éxito mundial.

 Aquí tenéis una versión en directo en 1977 de Fool´s Overture con la que Supertramp cerraban sus conciertos

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